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FAMs: La Magia de la Colaboración

El nombre “viaje de familiarización” o mejor conocido como FAM en absoluto logra transmitir la importancia que esta herramienta tiene para un destino. Al contrario, es un término árido e impersonal que describe perfectamente el objetivo de aquel quién lo organiza: llevar, como rebaño, el mayor número de agentes al mayor número de lugares en el menor tiempo posible. Muchas personas de la industria le rehuyen a la palabra FAM y a lo que significa.

Y creo que el problema se genera desde la concepción del viaje y su organización.  Todos los que hemos estado involucrados en la organización de eventos relacionados al turismo sabemos que son principalmente  las secretarías o ministerios de turismo turismo, ya sea a nivel nacional como estatal, quienes organizan estos viajes y hace sentido, ya que son estas entidades las que tienen los recursos para financiar estos FAMs. Sin embargo, en muchos casos, ellos también diseñan el itinerario, coordinan la logística, y en varias ocasiones hasta “ponen” los vehículos de sus oficinas para mover a los invitados.  A medida que se lleva a cabo el viaje uno se da cuenta que los representantes de estas entidades que acompañan al grupo como anfitriones nunca han estado en ese lugar que visitan, no han hecho ninguna actividad, o no conocen en persona al proveedor local o a el o la guía. Lo cual permea definitivamente en los invitados haciéndolos sentir, más que parte de una valiosa experiencia, un trámite más a palomear en la agenda de una dependencia sin nombre y apellido.  

Además las dependencias gubernamentales tienen el compromiso de ayudar a todos o al mayor número de empresas por igual , ya que de otra manera se meterían en problemas…de ahí que el FAM se convierta en una continua inspección de cuartos y baños de hotel (que para el final del viaje el agente de viajes ya olvidó cuál cuarto correspondía a qué hotel,) una visita fugaz a sitios de interés sin realmente permitir a las personas interactuar con los expertos o hacer alguna actividad, desayunos, comidas y cenas a las carreras, para luego someterlos a presentaciones interminables con operadores que muestran bellas imágenes de los producto y experiencias que ofrecen allá afuera.  Al final todos terminan insatisfechos: el invitado se va sin realmente haber sentido el lugar ni con una idea clara de cómo los tour operadores operarían un viaje para sus clientes. Y los anfitriones sabiendo que estos socios potenciales se han ido sin haber vivido una experiencia memorable.  

Entendemos que todos los involucrados estén ávidos de mostrar sus productos y que quieran aprovechar que estas personas ya están  ahí, pero lo que todos deben de entender es que la mejor manera de convencer a alguien que venda tu destino, es permitiéndole vivir la experiencia tal como la viviría su cliente. De ahí la habilidad de las personas que diseñen el FAM y las sutilezas que usen para lograr nutrir el viaje con los elementos más sobresalientes mientras que al mismo tiempo permiten que el invitado SIENTA el lugar.

Y es aquí donde se demuestra la magia de la colaboración, siempre y cuando se aplique el refrán de “zapatero a su zapato”- y con esto me refiero a que al organizar un FAM antes que nada los involucrados deben de ser expertos en sus áreas y como tales debe de concentrarse en lo que saben y pueden hacer para lograr crear un viaje inolvidable.  Las dependencias gubernamentales tienen un poder de gestión impresionante con aerolíneas, empresas de transporte terrestre, áreas naturales protegidas, sitios culturales y arqueológicos, entre otros. Y es esta la aportación más valiosa que pueden hacer al FAM, veámoslo como el esqueleto del viaje. Al equipo deben incluir el músculo del viaje… tour operadores expertos que conozca al destino como la palma de su mano y entienda al cliente,  diseñen un itinerario que incluya elementos clave que hacen de ese destino algo especial. Las venas serán los proveedores de servicios que harán su parte a medida que se desarrolla el viaje y siguiendo las indicaciones del tour operador. Diseñar el FAM ideal requiere tener la habilidad de lograr que el invitado se enamore del destino, no obligándola a visitar todos los hoteles y saturándola con información de todos los productos disponibles, sino “curando” un itinerario que le permita disfrutar y sentir el lugar a profundidad…algo que no se consigue con una inspección.

A lo largo de los años ATMEX ha ofrecido a sus invitados y delegados increíbles viajes FAM cuyos anfitriones han sido las secretarías de turismo de varios estados de México, pero diseñados y operados por tour operadores profesionales quienes han logrado crear experiencias inolvidables.  Además, los FAMs de ATMEX han dado a conocer nuevos destinos en México que hoy en día ya están en el radar de muchas empresas y viajeros alrededor del mundo. Los FAMs de ATMEX son un ejemplo de colaboración entre los jugadores clave de la industria de turismo de aventura y un ejemplo de cómo debe hacerse un FAM. 

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