Generación de encuentros: El verdadero valor del turismo

Todos tenemos razones para viajar. Por muy profundas o efímeras que sean, tenemos razones.

Muchos de nosotros hemos experimentado la emoción de un viaje no planeado en el que salimos sin prepararnos lo suficiente, haciendo caso a la intuición o a un llamado a la aventura. Otras veces, realizamos viajes que hemos planeado durante meses o años, con una razón en especial.

Viajar es un impulso humano que ha formado el mundo y sus culturas como las conocemos. Desde el primer viaje del hombre en el que los primeros pueblos comenzaron a buscar tierras más fértiles, hasta los viajes de exploración botánica que buscaban respuestas en los territorios más inexplorados de nuestro planeta, los viajes han sido el motor del desarrollo e intercambio de nuestra cultura.

El turismo como actividad humana, ha tenido el objetivo primordial de generar encuentros. De forma consciente o inconsciente, todo viajero tiene como motivo profundo el encuentro en la experiencia. El encuentro con un sitio y las emociones que pueden generar, encuentro con otras individuos para compartir conocimientos, experiencias, noticias o realizar alguna actividad en conjunto o bien, el encuentro con uno mismo, motivo más profundo al que un viajero aspira.

Éste encuentro con uno mismo, se ve reflejado en la interacción con la naturaleza o en el intercambio cultural que se da entre individuos y esto es lo que debemos de tener en mente al viajar o al diseñar experiencias de viaje. El turismo busca detonar encuentros.

Desafortunadamente, el turismo en las últimas décadas, se ha convertido en una actividad que prioriza a toda costa, la generación de ingresos y utilidades que muchas veces son distribuidas de manera injusta entre los involucrados en la actividad turística.

De acuerdo con Anna Pollock, una de las principales voces del turismo a nivel global, a diferencia del turismo tradicional, en el que el centro de la industria y las experiencias se basan en transacciones de valor, servicios o productos, el turismo regenerativo prioriza los encuentros y el potencial que existe en ellos, busca generar encuentros genuinos entre personas y de las personas con los entornos. El turismo tradicional como lo conocemos, tiende a dictar el rumbo de las comunidades que habitan los destinos, imponiendo usos, costumbres, hábitos, infraestructura y valores, mientras que la propuesta del turismo regenerativo busca partir del destino y sus comunidades para desde ahí diseñar las experiencias, los lugares y las relaciones que se van a detonar, ofreciendo a los viajeros experiencias únicas e imborrables.

Foto Cortesía Ruta Origen – Karen Orozco

Sin duda orientar el turismo hacia procesos más sostenibles, puede generar no sólo que estos encuentros sean de mayor provecho para todos, también, puede asegurar la preservación del patrimonio biocultural de los destinos, potencializar los encuentros y asegurar más encuentros futuros.

El turismo de aventura, es una de las tipologías de turismo que facilita los encuentros profundos a través de la naturaleza y la cultura. Debido a las características de éste tipo de viajes, la disposición de los viajeros y el diseño de la experiencia se convierte en el valor principal de todo el viaje. Para ello, es fundamental que diseñadores, touroperadores y guías, cuenten con un entendimiento del territorio y las relaciones de la cultura local con el mismo y que sean capaces de orientar la experiencia a la generación de encuentros profundos.

Algunos consejos útiles para diseñadores de experiencias y guías de turismo para orientar los viajes a la creación de encuentros profundos:

  1. Conoce el territorio. Entiende sus características geológicas, hidrográficas, biológicas, culturales y la relación profunda que existe dentro de éstos elementos. Con humildad, acércate a experimentar un entendimiento profundo del sitio y la historia del lugar para poder propiciar los encuentros de los viajeros.
  1. Da voz a las personas que habitan el territorio. Dentro de lo posible, facilita los espacios de diálogo de los viajeros con los anfitriones locales, un guía acompaña, pero no estelariza un viaje, deja que el sitio hable por si mismo.
  1. Conoce los intereses de tus viajeros. Desarrolla sensibilidad para entender los intereses y fomentar la curiosidad en los viajeros, a través de preguntas sencillas y la observación del grupo, adelántate a los momentos para dejar que los encuentros se detonen de forma natural y profunda
  1. Promueve la reflexión sin presionar a los resultados. Utiliza el ambiente y tu habilidad para generar momentos profundos, los encuentros con el sitio, con los otros y con uno mismo se pueden manifestar en cosas tan complejas como un espectáculo cultural o tan sencillo como una taza de café al amanecer. Acompaña la experiencia, no la impongas
  1. Reduce al máximo los riesgos. Para que una experiencia se disfrute de mejor forma, es necesario reducir los riesgos y preocupaciones a nuestros anfitriones y a los viajeros, la planeación y la toma de decisiones priorizando la seguridad de todos es fundamental. Los riesgos son inminentes, pero podemos reducirlos siempre al máximo.
Foto: Cortesía Ruta Origen – Gerardo Ibarra

“Viajamos, algunos para siempre, en busca de otros estados, otras vidas, otras almas”.

– Anais Nin

Foto encabezado cortesía: Armando de la Peña – Ruta Origen.

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