Paleoturismo- recorriendo las cuevas que vieron nacer nuestra cultura

Cuando se trata de planear un viaje épico, los recorridos no convencionales son la mejor opción. Aquí realizaremos una excursión virtual por cinco estados del país; conocidos como la Zona Maya, y que trasciende los límites geográficos de la Península de Yucatán; para recorrer los lugares donde los primeros habitantes de la zona comenzaron a plasmar su crecimiento espiritual y su evolución como pueblo, hasta convertirse en una cultura.

La mayoría de los petroglifos y pintura rupestre en la zona Maya y proto-Maya se encuentra dentro de cuevas, cerca de su entrada; pero a veces en lugares de difícil acceso. Las cuevas en esta región no solo han sido fuentes de agua potable indispensables para el desarrollo de la cultura Maya, también fueron sitios donde se realizaban ceremonias religiosas; y el arte rupestre evidencia esta influencia. Las representaciones más antiguas son probablemente las que se encuentran en Chiapas, y que en zonas como la Selva Lacandona siguieron siendo lugares de peregrinación hasta la actualidad. En la zona de la Ruta Puuc, en la Península de Yucatán, la temática gira en torno a la muerte  y en algunas cuevas se ha podido demostrar su uso como cementerios y osarios. Cerca de Tizimín, Yucatán  en la cueva de Pool Balam se conserva una estalagmita labrada que parece haber funcionado como un calendario solar, ya que marca equinoccios y solsticios.

Una cueva que podemos visitar de forma turística es Loltún, en la ruta Puuc. Estas grutas fueron ocupadas continuamente desde el 9,000 A.C. hasta 1500 D.C. Se han encontrado muestras de arte rupestre, pruebas de su uso habitacional, testimonios del desarrollo de la agricultura y la domesticación de los animales de corral. Después de surgir los núcleos urbanos, las cuevas ya solo son utilizadas como accesos al agua potable; pues el agua dulce de la península corre sigilosa por el subsuelo. En las grutas de Loltún, hay 145 pinturas murales y 42 petroglifos localizados hasta ahora.

Ilustración 1 Ejemplo de Arte Rupestre en Cuevas cerca de Loltun. Yucatán. © Sergio Grosjean

De los sitios que se han documentado, son más extensos aquellos con pinturas que los que resguardan grabados. En Yucatán, parece indicar que pertenecen a la época Clásica. La zona llamada la Sierrita de Ticul, el punto más alto de la península presenta un estilo propio. En la Ruta Puuc, además de Loltún se encuentran cuatro cuevas más con pinturas de líneas gruesas y figuras rígidas, en todos rojos y negros. Un elemento representado constantemente son los rostros, cabezas o calaveras, así como un glifo en forma de cruz, que es muy común en la cultura Maya y fue un punto de encuentro con los evangelizadores católicos después de la conquista. En el periodo postclásico, y a comienzos de la etapa colonial, las pinturas se simplifican y se hispanizan, comenzando a aparecer representaciones del águila bicéfala que es de origen europeo. Desafortunadamente, muchos de estos lugares han sido vandalizados por personas que los han alterado; incluso con grafiti. La salvaguarda de este patrimonio no debe tomarse a la ligera; es por lo que lugares como Loltun, que han preferido ofertar servicios turísticos de forma ordenada para preservar el patrimonio que resguardan en sus cavernas se vuelve fundamental para la conservación de este arte milenario.

Ilustración 2 Sitios con Arte Rupestre documentados en Yucatán y Campeche

En Quintana Roo, en la Riviera Maya se encuentran diversos petroglifos en las cuevas de Xcaret, Calica, Punta Venado, Tankah. En una cueva cerca de Kantemó hay un rostro en negro de 80 cm. Cerca de Tihosuco se conservan 11 improntas positivas de manos en rojo y negro; en Tulúm se alcanzan a ver algunas manos impresas dentro de las edificaciones. En la zona de Cobá y sus comunidades aledañas se han encontrado petrograbados, principalmente caras, que aunque no sean fáciles de identificar son un testimonio de la ocupación humana de las cuevas de Yucatán desde tiempos inmemoriales. La ubicación precisa de muchas cuevas con vestigios rupestres se mantiene de forma restringida para evitar saqueos y vandalismos, que tristemente ya han sucedido. Pero sin duda, saber que estas cuevas han sustentado la vida humana desde hace 11 mil años casi de forma continua es motivo suficiente para visitarlas y para conectarnos con ellas, y agradecerles su contribución al desarrollo de nuestra cultura. Sin embargo, es innegable la necesidad de preservar estos lugares, y de educar a los posibles visitantes sobre no destruir este patrimonio de la humanidad por más divertido que parezca agregar nuestras iniciales o tomar un pedazo como recuerdo.

Ilustración 3 Sitios con Arte Rupestre Documentados en Quintana Roo. © Dominique Rissolo

Es de gran importancia la zona originaria de la cultura Maya, donde las influencias de las cultura Zoque son notorias, especialmente en el sitio arqueológico de Malpasito, Tabasco; en la intersección de Tabasco, Veracruz y Chiapas, donde se ubican numerosos petroglifos. Se puede referir los sitios con petroglifos al periodo Preclásico Formativo Temprano; y los sitios con pinturas al Clásico Temprano. Las zonas noreste y oriente son claramente Mayas, mientras que la zona central y occidental son relacionadas a los pueblos Zoques. Las pinturas conservadas en el Cerro Naranjo presentan cierta influencia posclásica del altiplano central mexicano. Incluso se conservan ejemplos de arte rupestre colonial en el Río Sabinal. 

Ilustración 4 Localización de algunos sitios de arte rupestre de Chiapas y Tabasco. © Matthias Strecker

Se ha determinado que los sitios con petroglifos eran espacios más públicos, y que los sitios con pinturas están en lugares de más difícil acceso, lo que indica que eran usados por un grupo selecto de personas. Las representaciones rupestres continuaron hasta entrado el siglo XIX y se pueden encontrar registros de la época colonial y comienzos de la república. 

La cueva de Joljá, de la región entre Chiapas y Tabasco, ha sido protegida por los habitantes de la comunidad de Joloniel, quienes lo cercaron y colocaron una puerta. 

Ilustración 5 glifos maya en las pinturas de la cueva Jolja’, grupo 5 © Karen Bassie.

La zona Lacandona guarda sitios de gran importancia que datan del periodo preclásico y que siguieron fungiendo como adoratorios hasta bien entrado el siglo XX. La laguna Metzabok ubicada en la región de Ocosingo y que tiene características cársticas, cuenta con tres sitios importantes alrededor del sistema lagunar: En Tsibaná se registraron 56 pinturas rupestres de diferentes tiempos y motivos; en el risco Mensabak hay cerca de 113 pinturas en ocho paneles distintos, en naranja, rojo y negro, representando eventos ceremoniales o rituales; y lo que pareciera ser la ascensión de un niño como gobernante acompañado de danzantes y sacerdotes. En otra zona se pueden observar unas manos en negativo, a mas de 4 metros de altura, por lo que debieron ser realizadas por personas con capacidad para escalar roca, probablemente, jóvenes. En el risco O’ton K’ak hay 19 grafismos rupestres principalmente antropomorfos en cinco paneles, algunos a 10 metros sobre el nivel de la laguna. En el panel 1 se pude apreciar un rostro tallado, con ojos y boca, que posteriormente fue decorado con pintura roja, y que podría representar a K’ak, señor del fuego, que llevaba el rostro pintado de sangre. Esta zona de la selva lacandona presenta tres sitios de importancia, Tsibana, Mirador y Noh Kuh, que evidencian una construcción durante el Preclásico tardío y que durante el Posclásico tardío fueron sitios de peregrinación o contaron con pequeños asentamientos que siguieron haciendo uso de los santuarios y cuevas; encontrándose incluso representaciones rupestres cercanas al siglo XIX. Se tienen registros actuales de peregrinaciones que siguen realizando los Lacandones a sus sitios sagrados en estos y otros acantilados, para ejecutar rituales religiosos ante las pinturas; y reconocen estas cuevas como entradas a los lugares sagrados y señalan que las impresiones de manos fueron hechas por las deidades que habitan en esas cuevas 

Ilustración 6 Risco de Mensabak. Laguna Metzabok. (C) J. Lozada

. Recordemos que al visitar estos lugares nos estamos reconectando con los orígenes de nuestra civilización, y que el simple hecho de estar cerca de estas cuevas es un privilegio. Debemos promover que estos sitios sean protegidos y preservados por otros diez mil años. 

Aún hay muchos tesoros por descubrir; aún quedan muchos lugares que no son turísticos, pero que ofrecen paisajes excepcionales, llenos de historia, y que podemos recorrer, descubriéndolos uno por uno; llevando al turismo un paso más allá, siempre de forma respetuosa, solidaria con la comunidad local, sostenible, responsable y segura.

Referencias:

Barrera Rubio, A. (2009) Los petroglifos de Pool Balam, Yucatán. LiminaR. Estudios Sociales y Humanísticos, vol. VII, núm. 1, junio, 2009, pp. 19-38 Centro de Estudios Superiores de México y Centro América. San Cristóbal de las Casas, México. ISSN: 1665-8027 Disponible en: redalyc.org/ articulo id=74516316005

Lozada Toledo, J. (2016) Arte rupestre en Metzabok, Selva Lacandona. Del periodo Preclásico a los tiempos históricos. Escuela Nacional de Antropología e Historia. Disponible en: 

https://www.academia.edu/27229555/Arte_rupestre_en_Metzabok_Selva_Lacandona_Del_periodo_Precl%C3%A1sico_a_los_tiempos_hist%C3%B3ricos

Palka, J. (2009) Pinturas rupestres y paisajes sagrados de los mayas lacandones. Traducción de “Rock Paintings and Lacandon Maya Sacred Landscapes“ en PARI Journal 5(3):1-7 (2005). Recuperado de: http://www.mesoweb.com/pari/publications/journal/503/PinturasRupestres.pdf 

Rissolo, D. (2008) Arte Rupestre de Quintana Roo. En M. Künne y M. Strecker (eds.): Arte rupestre de México Oriental y Centro América. SIARB (2ª edición). p. 79-96.  Traducción del inglés de Matthias Strecker y Grel Aranibar-Strecker. Recuperado de: https://core.ac.uk/download/pdf/304707037.pdf 

Strecker,  M. ( 2008) Arte Rupestre de Tabasco y Chiapas. En M. Künne y M. Strecker (eds.): Arte rupestre de México Oriental y Centro América. (2ª ed) p.29-51 https://core.ac.uk/download/pdf/304707039.pdf   Strecker,  M. y Stone, A. ( 2008) Arte Rupestre de Yucatán y Campeche. En M. Künne y M. Strecker (eds.): Arte rupestre de México Oriental y Centro América. (2ª ed), publicado como suplemento No. 16 de la revista INDIANA por el Instituto Ibero-Americano, y Gebr. Mann Verlag, Berlín 2003) Recuperado de; https://publications.iai.spk-berlin.de/servlets/MCRFileNodeServlet/Document_derivate_00002777/IND_Beiheft_16_053_077.pdf

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