El 22 de marzo se conmemoró el Día Mundial del Agua, momento para reflexionar sobre la situación actual del recurso hídrico y el impacto humano que ejercemos sobre este.

El turismo es llamado también la industria sin chimeneas; sin duda el agua es un recurso vital para incrementar el potencial turístico de un sitio o un emprendimiento. Sin embargo, el acceso al agua no es valorado, y en ocasiones incluso es mal aprovechado.

Ser humano ha brindado a nuestra especie la supremacía sobre nuestro hábitat; el cual hemos depredado hasta su inminente extinción. El “ser humano” ha exterminado otros homínidos, y a cualquier especie animal amenazante o que requiera de nuestros mismos recursos para subsistir. El ser humano se ha civilizado, ha sobrepoblado el planeta y sigue aniquilando al resto de los seres vivos. Ahora lo hace mediante la mala gestión económica, política, social y ambiental. Ya no hay lugar en este planeta a salvo de la civilización humana. 

Esta no ha sido una época de guerras declaradas contra otra “civilización amenazante”; ahora nuestros métodos de extracción de recursos para la subsistencia de nuestra especie son una agresión pasiva y constante que ni siquiera consideramos tal. Estamos condenando a la extinción a todos los seres vivos; no solo animales o plantas; también la humanidad se verá afectada. Una extinción inminente es más amenazante ahora que una bomba atómica.

Y no solo la explotación de los recursos se ha convertido en un problema; sino también el acaparamiento de estos. Cuando hablamos de derecho humano al agua, ¿incluimos a los demás seres vivos? Su derecho al acceso al agua, ¿quién lo defiende? La voz de la consciencia tal vez, pero ¿la ley humana lo contempla? Defendemos el derecho al agua de los seres humanos, ¿y el derecho de las plantas al agua? ¿Y el de los animales silvestres?

Debemos proclamar el derecho no solo de los humanos, sino de todos los seres vivos a tener una existencia digna con acceso a los recursos necesarios para su adecuada subsistencia.  Y esto comienza con el acceso al agua. 

El agua es fuente de vida, es un recurso natural renovable, sí, pero el acceso al agua es un tema logístico que no solo depende de la cantidad de agua disponible, sino de la calidad de ésta. Sin agua, moriremos; con agua contaminada, también moriremos. Actualmente nuestros sistemas de tratamiento de aguas residuales son ineficientes, insuficientes, y muchas fuentes de agua potable subterránea se están viendo afectadas no solo por la contaminación con materia fecal, sino también con un exceso de extracción que impide su recuperación.  

El agua es un recurso invaluable; y su valor radica en una complejidad que la vasta humanidad no logra comprender y por lo mismo no se responsabiliza por el impacto que causa en este. 

¿Qué podemos hacer realmente si vivimos en una ciudad, en un edificio, donde el wc es el único método de resolver esta necesidad fisiológica de orinar  y defecar? ¿Qué podemos hacer si vivimos en el campo, donde no hay sistemas de drenaje, y saneamiento?

Comprometernos a reducir nuestro consumo no es suficiente; comprometernos  a no contaminar el agua no es suficiente; cambiar nuestros hábitos de consumo tampoco es suficiente. Ya nada es suficiente, pues somos más de 7 mil millones de personas y miles de millones más de plantas y animales que dependemos enteramente de este vital y escaso líquido.

¿Qué será de nosotros cuando el agua potable esté irreversiblemente contaminada, no por heces fecales, sino por aceites, hidrocarburos, partículas de uranio, arsénico, y demás agentes cancerígenos? ¿Qué será del planeta entero cuando el agua deje de ser potable?

A continuación algunos consejos para reducir nuestro consumo del recurso hídrico:

  1. Modifica tus hábitos de consumo en todo sentido; deja de comprar ropa nueva solo por estrenar; deja de consumir aparatos electrónicos sólo porque hay uno más moderno; jamás aceptes envases desechables; usa el mismo par de zapatos hasta que sean inservibles; y sobre todo, cuando consumas algo, asegúrate de que sus productores sean respetuosos con el medio ambiente.
  2. Exige a tus proveedores de productos y servicios que incorporen medidas de sustentabilidad en sus cadenas de producción y que solucionen la contaminación que causan a las fuentes de agua; igualmente, que no sobre-exploten el recurso hídrico a su disposición.
  3. Apaga la luz, la generación de electricidad mediante plantas hidroeléctricas tal vez no contamine, pero sí altera el hábitat del cuerpo de agua donde se ubican. 
  4. No abuses de la tecnología, ya que los componentes de los aparatos electrónicos en desuso son altamente contaminantes. 
  5. No uses pilas desechables, una sola pila o batería contamina miles de litros de agua.
  6. No acudas a espectáculos acuáticos. No permitas que el agua sea sobre-explotada por motivos de mero entretenimiento. 
  7. No juegues Golf. Las canchas para estos deportes utilizan grandes extensiones de pasto que debe estar constantemente irrigado. 
  8. Reduce la frecuencia y duración de las duchas. No desperdicies el agua en lo que se calienta, o en lo que te lavas el cabello. Cada segundo con el agua corriendo, cuenta.
  9. Al lavar ropa, evita el suavizante de tela. Usa detergentes biodegradables y tiende la ropa al sol.
  10. De ser posible, cambia tu sanitario por un baño seco. Si vives en casa sola utiliza sistemas de biodigestor y humedales. Recuerda que el agua que se usa en el wc es agua potable que podría haber sido consumida en otra forma.
  11. No desperdicies agua lavando tu vehículo; puedes limpiarlo con un sacudidor o una frazada. Lava sólo los parabrisas en caso de ser necesario. 
  12. Cambia las plantas de tu jardín por aquellas que no requieren ser irrigadas, ya sea por ser locales, o por ser resistentes a la sequía y calor.
  13. No desperdicies alimentos, y deja de consumir alimentos procesados y empacados. Las fábricas de envases y contenedores son altamente contaminantes.
  14. Conoce la huella hídrica de todos los productos y servicios que consumes y comprende la importancia de reducir el consumo de todo para conservar el agua disponible.
  15. Reduce tu uso de hidrocarburos y comparte tu transporte. Usa tu bicicleta.
  16. Educa a todos  a tu alrededor sobre la fragilidad de nuestra vida y nuestro acceso al agua. Cerciórate que no solo hables, sino que te escuchen y te entiendan.
  17. Deja de hablar del derecho al agua, y comienza a trabajar en tus obligaciones para proteger al agua de la contaminación y la sobre explotación.
  18. Predica con el ejemplo. Cambia al mundo un minuto a la vez.

Preservar la vida, preservando el agua no es cuestión de fe, es cuestión de compromiso.


Mariana García Solana

Originaria de la ciudad de México, llegué a Quintana Roo en 2001. Viví un par de años en Cancún y en 2004 me trasladé a Playa del Carmen, donde comencé a trabajar en la empresa de ecoturismo Alltournative. Esa experiencia me motivó a trasladarme permanentemente a la zona maya, donde radico desde 2006 en la comunidad de Tres Reyes, en la frontera entre Quintana Roo y Yucatán, muy cerca del Área Natural Protegida de Punta Laguna, en Yucatán.

En 2006 establecí el Centro de Investigación y Educación Ambiental de la Zona Maya, MEER Center por sus siglas en inglés. Desde esta plataforma organizo viajes educativos para universidades y bachilleratos; planeando su itinerario, traslados terrestres, hospedaje, alimentación, actividades recreativas y educativas. También promuevo el desarrollo sostenible en las comunidades de la zona, y desarrollo actividades educativas tanto para residentes como para visitantes de Quintana Roo.

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