Yucatán, la península del fin del mundo

Desde 2012, Yucatán, o más bien su gente --los Mayas-- se volvieron famosos por haber señalado en un calendario “el fin del mundo”; y aunque esa es otra historia, Yucatán sí atestiguó ya un fin del mundo: el de la extinción de los dinosaurios.

La Península de Yucatán, a diferencia del resto de México, es una meseta totalmente plana sin elevaciones o depresiones. El mar ha subido y bajado de nivel; cubriendo y descubriendo la península en las distintas eras geológicas. Hace 66 millones de años, la península estaba por debajo del nivel del mar cuando un cuerpo celeste se precipitó sobre ella, causando el Impacto de Chicxulub. 

Ilustración 1 Al momento del impacto, la península estaba bajo el agua. ® J Artz.

La exploración de los arrecifes cársticos costeros de Quintana Roo nos ha permitido asomarnos al pasado geológico, paleontológico y antropológico del planeta. Las cavernas que los buzos recorren han develado increíbles misterios que van desde megafauna del pleistoceno hasta la recuperación de la osamenta más antigua y mejor preservada del continente, la de una mujer de hace 13 mil años a la que llamaron Naia; pero esa, es otra historia.  

El impacto de Chicxulub, como se le conoce, no es visible a simple vista; no es visible desde el espacio; y fue descubierto por casualidad en 1978 al explorar sitios con potencial petrolero cuando un mapa gravitatorio de la zona mostró un medio círculo de más de 70 km de radio. En 1958 se extrajeron núcleos a más de 1300 km de profundidad, en los que se percibía una capa muy peculiar de sedimento que erróneamente fue atribuida a un domo de lava. Uno de los geofísicos que realizó el mapa gravitatorio 20 años después, al detectar este peculiar arco sugirió que podría tratarse de un impacto; pero al ser una investigación enfocada a localizar yacimientos petroleros, no se les permitió hacer públicas las investigaciones y tampoco se les permitió inspeccionar aquellos primeros núcleos, pero esa, es otra historia. Esta capa de sedimento se encuentra presente en todo el mundo y se conoce como el Límite KT. 

Ilustración 2 Anomalías gravitacionales del causadas por el impacto de Chicxulub ® USGS

La capa de arcilla iridiscente que se conoce como el Límite KT se ha podido observar en distintos puntos del planeta, en el Mediterráneo o las planicies estadounidenses. Sin embargo, en Haití se pudo observar que esta capa alcanzaba más de un metro de grosor, cuando en otros lugares era de apenas un centímetro; por lo que gracias a la investigación realizada por un sinfín de científicos a lo largo de varias décadas se pudo llegar a la conclusión de que este sedimento fue causado por el impacto de un cuerpo celeste que seguramente había caído en las cercanías del Golfo de México o el Mar Caribe, pero no había un cráter visible que se pudiera relacionar con el impacto. Finalmente, en 1990 convergieron los científicos que estudiaban el límite KT y trataban de relacionarlo con un impacto en el Caribe, con los geofísicos petroleros que habían mapeado por casualidad lo que hoy se conoce como el cráter de Chicxulub.  Este cráter tan no convencional es imperceptible; una mitad invisible bajo el mar, cubierta por kilómetros de sedimento, la otra apenas dibujada por lo que se conoce como el Anillo de Cenotes, ya que el agua de mar que cubría la península la protegió del impacto. 

Ilustración 3 Impacto de Chicxulub. ® Enciclopedia Británica.

Una dupla de investigadores, conformada por un padre y su hijo, llevaron las cosas un paso más lejos al tratar de vincular este impacto con la extinción masiva de los dinosaurios, ya que las fechas de ambos sucesos coincidían. 

Al momento del impacto, el cuerpo celeste se encontró con un mar muy poco profundo, y sin hacer contacto con tierra estalló con la fuerza de cien millones de megatones de TNT. Si el bólido hubiera impactado totalmente en el mar, este no hubiera sido cataclísmico, ni hubiera propiciado la extinción masiva. Sin embargo, lo fue. Este impacto generó grandes cantidades de azufre y yeso que junto con el humo de los incendios y erupciones volcánicas que se desataron después del impacto oscurecieron totalmente la atmósfera. Esta oscuridad tardó años en disiparse, causando una crisis masiva en la fotosíntesis y una fuerte caída de las temperaturas. Los grandes dinosaurios, que habían dominado la tierra por 160 millones de años no resistieron a la falta de luz, de comida y de calor. La vida marina también fue diezmada, y las plantas terrestres se vieron severamente afectadas. Se estima que entre el 75% y el 80% de las especies de seres vivos no superó las consecuencias que este impacto tuvo sobre el planeta entero. 

Ilustración 4 Impacto, post impacto y recuperación de Chicxulub. Victor Leshyk , D. Kring, ® LPI.

El impacto debió ser similar a un sismo de magnitud 10 en la escala de Richter creando una serie de olas radiales, tsunamis que pudieron llegar a medir entre 50 y 150 metros de alto, y que erosionaron las costas y arrojaron residuos del fondo marino en un área que va de Chiapas, México, a Alabama y Texas, en E.U. Se ha estimado que los tsunamis pudieron haber alcanzado los 300 metros de alto, y penetrar más de 100 km desde la costa, arrastrando a su paso toneladas de escombros del continente americano hacia el fondo del Golfo de México. Los tsunamis, terremotos, incendios y erupciones volcánicas aniquilaron a los seres vivos de esa región. El oscurecimiento de la atmósfera hizo el resto y acabó con la mayoría de la vida a nivel global.

La franja que compone el Límite KT está compuesta por una capa de Iridio, que proviene del meteorito, que se vaporizó al impactar; también contiene microtectitas, que se generan en explosiones que liberan gran cantidad de energía; encima se encuentra la capa de arcilla que se generó con la pulverización de la corteza terrestre que quedó en suspensión durante años en la atmósfera, bloqueando el sol y contribuyendo a la extinción masiva.  La devastación del impacto fue inmediata en aproximadamente 1500 kilómetros alrededor.  

Aunque el impacto de Chicxulub marcó el fin de la era de los dinosaurios, esto dio paso a la era de los mamíferos y a la proliferación de los bosques tropicales. En la actualidad, además de esa peculiar línea oscura que se puede detectar entre las rocas de la corteza terrestre, el único vestigio que queda de este impacto es lo que se conoce como el Anillo de Cenotes, que delinea casi a la perfección el área donde el meteorito casi toca tierra, si esta no hubiera estado sumergida en el mar. Es común escuchar que el meteorito causó los cenotes; pero no es tan simple como eso. De hecho, el impacto del meteorito cristalizó la roca del cráter; por lo que en realidad dentro del cráter no se formaron tantos cenotes pues la roca perdió su capilaridad. Por el contrario, el agua que ya no pudo atravesar el cráter comenzó a rodearlo, formando así el Anillo de Cenotes.

La Península de Yucatán es un lugar muy valioso para la humanidad y para el planeta entero; y recorrerlo turísticamente es un agasajo. Cuenta con un sinfín de ciudades coloniales, indígenas y haciendas que se pueden visitar; un litoral caribeño y otro que enaltece el pasado naval del país y que cuentan con hoteles para todos los presupuestos; caminos rectos y bien pavimentados que conectan las principales ciudades con los pequeños asentamientos rurales y los magnánimos vestigios mayas; además está salpicado por cenotes uno más maravilloso que el otro. Poder visitar el lugar donde cayó el meteorito es otra de las aventuras únicas que ofrece esta maravillosa península.

El agua filtrada durante milenios que se encuentra en los cenotes es tan cristalina que parece más aire que agua; y al sumergirnos en ella pareceremos estar volando, y no nadando. La próxima vez que visiten un cenote, o cualquier lugar de la Península de Yucatán, no olviden que estamos en una zona donde el mundo, a veces, se acaba. Y como sólo se vive una vez, hay que disfrutar la vida, y los viajes, al máximo.

Referencias:

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Goderis et al (2021) Globally distributed iridium layer preserved within the Chicxulub impact structure. Science Advances 24 Feb 2021: Vol. 7, no. 9, eabe3647 DOI: 10.1126/sciadv.abe3647

Grajales-Nishimura, J. et al (2009) The Cretaceous–Paleogene Boundary Chicxulub Impact. Its Effect on Carbonate Sedimentation on the Western Margin of the Yucatan Platform and Nearby Areas December 2008. AAPG Memoir. DOI: 10.1306/13191090M902954 

Kring, D. et al (2020) Chicxulub impact event. Space Imagery Center’s Impact Cratering Series. Lunar and Planetary Institute. University of Arizona. https://www.lpi.usra.edu/science/kring/Chicxulub/discovery/

Meléndez, A. y Molina, E. (2008). El límite Cretácico-Terciario (K/T). In: A. García-Cortés et al. eds. Contextos geológicos españoles. Publicaciones del Instituto Geológico y Minero de España. 107-113 http://wzar.unizar.es/perso/emolina/pdf/MelendezMolina2008Capitulo9IGME.pdf 

Monroy-Ríos, E. (s/f) Chicxulub crater and Ring of Cenotes. Northwestern University. https://sites.northwestern.edu/monroyrios/some-maps/chicxulub-and-ring-of-cenotes/

Ponsford, M. (2018) Los misterios del cráter Chicxulub, el sitio en México donde los científicos creen que comenzó el fin de los dinosaurios. BBC Travel.14 noviembre 2018. https://www.bbc.com/mundo/vert-tra-46194749 

Tedesco, E. F. (2020, February 11). Earth impact hazard. Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com/science/Earth-impact-hazard 

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